La vivienda en Baleares supera ya los precios de la burbuja: 3.980€/m² y sigue batiendo récords
En resumen: el precio de la vivienda en Baleares alcanzó los 3.980€/m² en el segundo trimestre de 2026, un 13,1% más que hace un año, y ya supera los valores que se registraban en el momento más álgido de la burbuja inmobiliaria. Baleares es ya la segunda comunidad autónoma más cara de España para comprar, solo por detrás de Madrid.
El dato que lo cambia todo: superamos la burbuja
El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana confirmó, en datos publicados el 17 de septiembre de 2026, que el precio medio de la vivienda en Baleares alcanzó los 3.980€/m² en el segundo trimestre del año. Es una subida del 13,1% interanual y del 2,4% respecto al trimestre anterior.
El dato relevante no es solo la cifra en sí, sino lo que representa: Baleares encadena ya seis trimestres consecutivos por encima de los 2.000€/m² y, según los propios registros del Ministerio, los precios actuales superan los que se alcanzaron en el punto más alto de la burbuja inmobiliaria de mediados de la década de 2000.
España por comunidades: Baleares, la medalla de plata
Con este dato, Baleares se consolida como la segunda comunidad autónoma más cara de España para comprar vivienda, solo por detrás de Madrid:
| Comunidad autónoma | Precio medio (€/m²) |
|---|---|
| Madrid | 4.089,6€ |
| Baleares | 3.980€ |
| País Vasco | 3.102€ |
| Cataluña | 2.753€ |
| Media nacional | 2.355€ |
Es decir, comprar en Baleares cuesta hoy un 69% más que la media española, y la distancia con Madrid, la única comunidad que sigue por delante, se ha ido reduciendo en los últimos trimestres.
Por tipología, la vivienda de menos de 5 años se sitúa en 2.736,6€/m² (+12,1% interanual), la de más de 5 años en 2.342,5€/m² (+12,5%) y la vivienda protegida, la única que se mantiene relativamente contenida, en 1.247€/m² (+5%).
Por qué sube tanto: el déficit de 17.000 viviendas
El mismo día, el Observatori de l’Habitatge de les Illes Balears publicó el análisis estructural que explica esta escalada: entre 2000 y 2025, la población balear ha crecido un 46,3%, mientras que el parque de vivienda solo ha aumentado un 31,5%. Esa brecha de 14,8 puntos equivale a un déficit acumulado de 17.000 viviendas respecto a lo que habría hecho falta construir para acompañar el crecimiento demográfico.
Si te interesa el detalle de cómo se reparte ese déficit entre extranjeros y residentes, y cuánto paga cada uno de media, lo explicamos con datos concretos en nuestro artículo sobre por qué los extranjeros pagan casi el doble que los residentes por su vivienda en Baleares.
La construcción está en máximos desde 2008, pero no llega
No es que no se esté construyendo: en 2025 se concedieron 2.452 permisos de vivienda plurifamiliar, un 18,6% más que en 2024 y la cifra más alta desde 2008. El problema es que ese ritmo de construcción, aun siendo el mejor de los últimos 17 años, sigue sin acercarse al ritmo de crecimiento de la población, que lleva un cuarto de siglo por delante de la oferta.
Lo que plantea el Govern: 10.000 viviendas asequibles
Frente a este panorama, el Govern balear tiene sobre la mesa un plan para movilizar algo más de 10.000 viviendas asequibles, repartidas en tres vías:
- Unas 4.400 viviendas a través de la Ley de Vivienda 3/2024 y programas de alquiler asequible.
- Unas 1.800 viviendas públicas gestionadas por el IBAVI (Institut Balear de l’Habitatge).
- Unas 4.000 viviendas mediante proyectos residenciales estratégicos (PRE).
Aun cumpliéndose en su totalidad, este plan cubriría poco más de la mitad del déficit estimado de 17.000 viviendas, y su ejecución completa se extiende a varios años vista.
No estamos ante una burbuja especulativa que pueda desinflarse de golpe, sino ante una subida sostenida por un desequilibrio estructural entre población y vivienda que lleva 25 años acumulándose. Eso hace improbable una corrección brusca de precios a corto plazo.
¿Es el techo del mercado o solo el principio?
La comparación con la burbuja de mediados de los 2000 genera titulares llamativos, pero conviene matizarla: aquella subida se basaba en gran parte en crédito fácil y especulación a corto plazo, mientras que la actual está sostenida por una demanda real (tanto de residentes como de compradores extranjeros) que choca contra una oferta que, estructuralmente, no puede crecer al mismo ritmo por las limitaciones de suelo urbanizable en las islas. Esto no garantiza que los precios sigan subiendo indefinidamente, pero sí explica por qué los expertos no anticipan una caída significativa a corto o medio plazo.
Qué significa para quien quiere comprar ahora
Si estás valorando comprar en Mallorca en los próximos meses, estos datos dejan algunas conclusiones prácticas:
- Esperar «a que baje» tiene un coste de oportunidad real. Con seis trimestres consecutivos de subidas y un déficit estructural de fondo, no hay señales de una corrección inminente.
- La vivienda nueva se revaloriza más rápido (+12,1% interanual) que la vivienda protegida (+5%), así que el segmento en el que compres condiciona mucho tu exposición a la subida de precios.
- El plan de vivienda asequible del Govern no está pensado para el comprador extranjero de segunda residencia, sino para residentes; no esperes que amplíe la oferta disponible para ti a corto plazo.
- Sigue siendo clave comparar precio de anuncio con precio real de cierre antes de decidir, dado el sobreprecio medio que existe actualmente en los portales inmobiliarios.
Si además te preocupa cómo puede afectarte una futura restricción a la compra de segundas viviendas, te recomendamos revisar también nuestro artículo sobre la propuesta europea para limitar la compra de segundas viviendas, que sigue en fase de negociación.
En resumen
Baleares ha entrado en territorio inédito: precios por encima de los máximos de la burbuja, la segunda comunidad más cara de España y un déficit de vivienda que ningún plan actual resuelve por completo. Para quien piensa comprar en Mallorca, la lectura práctica es clara: el mercado no da señales de enfriarse, así que la decisión de comprar debe tomarse con datos actualizados, no con la esperanza de una bajada de precios que, de momento, ningún indicador respalda.
